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El Estatuto de los Trabajadores establece la obligación legal para el empresario de aprobar y publicar todos los años el calendario laboral de la empresa, siendo lo habitual que el mismo se apruebe entre final y principio de cada ejercicio.

Este documento contendrá con carácter general la distribución de la jornada anual, el horario de trabajo, los días laborables, los descansos y los festivos, pero no los concretos horarios de trabajo de cada uno de los trabajadores.

Algunos de los principales problemas que suelen surgir a la hora de aprobar el calendario suelen venir referidos a modificación de la jornada de trabajo (en cuanto al establecimiento del número de horas a trabajar por cada trabajador al día o a la semana) así como a la modificación del horario de trabajo.

En este sentido no debe confundirse la aprobación del calendario laboral con un mecanismo para llevar a cabo una Modificación Sustancial de las Condiciones de Trabajo.

Y es que para llevar a cabo este tipo de modificaciones sustanciales el Estatuto de los Trabajadores establece su propio procedimiento, para cuya validez deben de cumplirse una serie de requisitos formales que, por el contrario, no resultan exigibles a la hora de aprobar el calendario laboral de la empresa, cuyo procedimiento es mucho menos rigorista en cuanto que únicamente se exige su publicación en un lugar visible de la empresa, así como recabar Informe de los Representantes legales de la empresa que resulta ineludible en caso de desacuerdo.

En consecuencia, ante cualquier duda que pueda suponer la correcta elaboración del calendario laboral, lo más recomendable es tratar esta cuestión con profesionales que dirijan estas obligaciones legales.